
A veces tenemos altibajos, o mas bien "pendulamos" de un extremo al otro, desde la euforia a la alegría, desde el entusiasmo a la desesperación, desde el estado floreciente y fértil hasta el estado de barbecho mental.
Creo que he estado en barbecho mental, ya sabes eso de dejar crecer la yerba a su antojo y entregar al libre albedrío las riendas de la tierra. He de decir, que ha surtido efecto, a veces para ver la "categoría" de una tierra de cultivo, es preciso dejar que afloren todas las semillas que engendra en su interior y así comprobar que podemos esperar de esa materia prima y que frutos puede generar.
Y así ha sido, han germinado, las buenas y las malas semillas. Una vez al descubierto, he llevado un plan de saneamiento. Enfrentarte cara a cara con tus dudas y con tus incertidumbres tiene un efecto reparador SIEMPRE. Así que una vez depurado, y con la visión y la mente clara (de momento) me enfrento al día a día, con ánimo renovado, la frente despejada y la tierra de mi alma llena de nutrientes para albergar las mejores semillas.
Dejando atrás el símil agrícola, quiero ahondar en la necesidad de enfrentarte a tus miedos, incertidumbres y demás cuestiones aliadas del insomnio.
¿Cuántas cosas arreglaríamos si tomásemos de la mano a la persona correcta y le preguntásemos, abiertamente, lo que le queremos preguntar?
¿Por qué nos limitamos a comernos por dentro y a dar por hecho lo que pensamos, sin preguntar y afrontar la situación?
Déjame darte un consejo, desde la más absoluta certeza de que yo mismo no seguiría mis consejos, no soy quién para darlos y además la vida no me va mucho mejor que a tí, pero desde esta tribuna "blogera y facebukera" es muy fácil dar consejos. Pues bien, ahí va:
* Si algo no te gusta, no te calles, DILO.
No esperes a que la otra persona adivine lo que te incomoda, seguramente no lo va a adivinar. Habla, manifiestate, conversa, comunícate.
Lo pero que puede pasarnos es no comunicarnos, a veces se crean malos entendidos y fabricamos muros que nos separan sin motivos, simplemente por falta de comunicación.
La vida es muy sencilla, y tenemos la puñetera costumbre de complicárnosla a diario.
Saludos.



